Lo peor del
amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de
reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.
Lo malo del
después son los despojos
que embalsaman al humo de los
sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el
sístole sin diástole sin dueño.
Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las
virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.
Lo peor del amor es cuando
pasa,
cuando al
punto final de los finales
no le quedan dos
puntos suspensivos…